Dominación Femenina y Elise Sutton

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05 mayo 2006

La combinación de ambos (Elise Sutton)

¿El rápido crecimiento de mi marido como sumiso es consecuencia de sus necesidades y deseos por someterse a una Mujer, de mi naturaleza y saber hacer como Dominante o una combinación de ambos factores?


Respuesta de Elise Sutton:

Esta es una muy buena pregunta. De hecho, ya la has contestado al decir que es una combinación de tu Dominación y las necesidades y deseos de sumisión de tu marido.

Me gusta comparar la Dominación y sumisión con el baile. Tu marido seduce tu naturaleza dominante con su naturaleza sumisa. A su vez, tu haces que su naturaleza sumisa aflore gracias a tu naturaleza dominante, lo que también entra en reacción con tu naturaleza dominante... Y así sucesivamente.

La Dominación y sumisión funciona de forma muy parecida a la fuerza magnética, en la que los polos opuestos se atraen. Tu Dominación alimenta la sumisión de tu marido y, a su vez, su sumisión alimenta tu Dominación. Cada polo necesita al opuesto para desarrollarse y crecer.

Si tu marido no fuera sumiso tu seguirías siendo una Mujer Dominante, sin embargo la mayor parte de tu naturaleza dominante, y la energía que es capaz de desarrolar, permanecería en estado latente porque no habría una reacción de signo opuesto, sumiso en este caso, que la hiciera aflorar. Tu naturaleza seguiría existiendo igual pero, al no no ponerla de manifiesto y ejercitarla, nunca llegaría a desarrollarse.

La naturaleza de tu marido es lo que hace entrar en reacción a tu propia naturaleza, de tal forma que pueda expresarse y ejercitarse. La mayoría de las Mujeres Dominantes se inician en la Dominación Femenina gracias a un hombre sumiso. Es raro el caso de una Mujer que se inicia por su cuenta en la Dominación y sumisión.

¿Por qué? Porque es preciso que el sumiso seduzca y haga aflorar la naturaleza dominante que antes estaba latente en la Mujer. Estoy segura que has sido una Mujer decidida y resuelta toda tu vida; sin embargo, nunca habrías llegado a ser la Mujer Dominante que eres hoy día de no haber conocido y entrado en reacción con tu sumiso. Es él quien ha hecho aflorar la Dominación en tí, es él quien ha atraido tu naturaleza dominante, tu personalidad resuelta y decidida gracias a su sumisión.

Es ahora cuando te has liberado. Tu poderosa naturaleza dominante se ha liberado y te gusta, porque es como realmente eres. Y es ahora también cuando tu Dominación alimenta su sumisión y deseas que él sea cada vez más sumiso. No te vas a conformar con menos.

Al mismo tiempo, desde que tu naturaleza dominante se ha liberado también hace aflorar la sumisión en otros hombres, pues no serán capaces de resistirse a tu naturaleza dominante. Incluso provocará una reacción en hombres no sumisos, que sentirán la energía dominante que irradias y que, en cierto sentido, la temerán, porque no hay hombre que se pueda resistir a una Mujer Dominante. Si el hombre es sumiso, lo atraerás hacia tí; si no lo es, te tendrá miedo porque sabe que no puede superar a una Mujer Dominante.

Que no te extrañe si hombres no sumisos arremeten contra tí y te tratan de forma despectiva. Lo harán porque te tienen miedo y, en el fondo, saben que si fueras osada con ellos no podrían resistirse a la poderosa combinación de tu energía sexual y dominante.

Los hombres están hechos para someterse a las Mujeres. Creo que, en lo más hondo de su naturaleza, todos los hombres lo saben, pero han mantenido durante tanto tiempo sojuzgadas a las Mujeres que han acabado creyéndose en vano que son el sexo superior. Los hombres han confundido el hecho de ser físicamente superiores con que signifique que son superiores a las Mujeres. Y de lo que no se han dado cuenta es que las Mujeres son intelectual, emocional, espiritual y sexualmente más fuertes.

La razón por la que tu marido está en tan rápida progresión hacia la sumisión total es una combinación de tu desarrollo y saber hacer como Dominante y sus deseos. Recuerda la analogía con el baile y la atracción de los polos opuestos.

Cuanto más sumiso es, más rápido alcanzará la sumisión total. De la misma forma, cuanto más dominante eres tu, más rápido podrá él alcanzar la sumisión total. Él podrá ser el hombre más sumiso de la Tierra pero, si no tuviera una relación con una Mujer Dominante, nunca podría alcanzar la sumisión total. Por supuesto, él no podría ser el hombre más sumiso de la Tierra a menos que tuviera una relación con una Mujer muy Dominante. La sumisión del hombre la desarrolla la Mujer Dominante.