Dominación Femenina y Elise Sutton

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05 mayo 2006

Fantasías masculinas destructivas (Elise Sutton)

¿Están las Mujeres, que dominan a los hombres utilizando prácticas BDSM, alimentando fantasías destructivas masculinas?


En ¿Qué es Dominación Femenina y Superioridad Femenina? hice referencia a que fueron en realidad los hombres quienes acuñaron esos términos como intento por explicar sus deseos con respecto al género femenino. Por tanto las Mujeres son inteligentes al sacar provecho utilizando esos mismos términos.

Las palabras son meras ilustraciones verbales. La señal correcta enviada a la mente masculina hace que resurjan las aspiraciones que se instalaron en su subconsciente desde la niñez.

Los hombres crean la mayor parte de la iconografía de Dominación Femenina, imágenes que expresan cómo Mujeres poderosas invaden sus mentes y lo débiles que se sienten en su presencia. Estas imágenes expresan lo que los hombres sienten en su interior. El poeta y el compositor de canciones utilizan las palabras y el artista la pintura para expresar sus sentimientos más profundos.

Por tanto, cuando una Mujer se transforma en esa imagen, poniéndose ropa fetichista, utilizando un determinado término o imprimiendo cierta entonación a su voz, pulsa la naturaleza sumisa del varón y dispara sus sentimientos y deseos; lo que lo hace débil e indefenso.

A partir de ese momento, la Mujer puede interactuar con el hombre habiendo superado sus barreras y mecanismos de defensa. Ahora ella es libre para relacionarse con el hombre de una forma más auténtica. Así puede producirse una verdadera intimidad y compromiso entre la Mujer y el hombre, porque ahora ella puede verse a sí misma como lo hace él. Lo ve en sus ojos; ella es, efectivamente, un Diosa.

Creo que las fantasías no están separadas de las necesidades reales y de los deseos; aunque, algunas veces, pueden llegar a convertirse en irreales e, incluso, en deseos insanos, pero es innegable que sus raices se hunden en la más íntima naturaleza masculina.

Los hombres necesitan la Autoridad Femenina pero, al mismo tiempo, muchos hombres ven también a las Mujeres como misteriosas e inalcanzables Diosas; lo que les lleva a desarrolar fantasías, sexuales o de otra naturaleza, basadas en sus deseos de adorar a las Mujeres y demostrarles su sumisión. Algunas de esas fantasías pueden parecer extrañas a quienes no las entienden, de la misma forma que algunas manifestaciones artísticas pueden parecerselo a quienes no saben interpretar correctamente la motivación del artista.

Pero, volviendo a la importante pregunta que nos ocupa, no creo que las Mujeres que exploran las fantasías de Dominación Femenina de los hombres estén alimentando fantasías destructivas masculinas, de hecho creo que es todo lo contrario. Las Mujeres que dominan a los hombres los están rescatando de su potencial autodestrucción pues parecen encontrarse en caida libre; no solo están perdiendo el control sino que no saben cuál es el camino a seguir.

Creo que es lo natural que los hombres no tengan el control y que son las Mujeres las que están destinadas a tomar el mando. Pero lo más importante es cómo los hombres reaccionan ante este cambio.

Los hombres que combaten este cambio, que lo ignoran o que tratan de refugiarse en el antiguo sistema patriarcal son los que sí se enfrentan, a nivel íntimo y personal, a su autodestrucción.

Los hombres que dan la bienvenida a este cambio, los que ayudan a que se produzca y los que se excitan con la idea de que las Mujeres ostenten el poder, son los que saben que serán satisfechos.

Una Dominación Femenina sin amor y sin rumbo hará bien poco por el hombre que sólo la ve como una fantasía y juego sexual. Pero el hombre que, verdaderamente, reverencia a la Mujer y explora a fondo su naturaleza sumisa busca mucho más que eso. Quiere profundizar en la sumisión porque quiere servir a la Mujer, no sólo de una forma física o intelectual, sino también emocional, sexual y espiritual.

El poder de la Dominación Femenina no siempre es fácilmente entendido por los no iniciados. Al ver términos, la mayoría acuñados por los hombres, como humillación, feminización, disciplina, infidelidad consentida... Asumen que la Mujer está abusando del hombre en beneficio propio. Pero esos términos son simplemente categorías que resaltan cómo la naturaleza del hombre sumiso se expresa a través de diferentes hombres.

Cada hombre es único y su naturaleza puede expresarse de muchas formas, aunque la motivación subyacente en todas las formas de expresión es la misma: la Autoridad Femenina con Amor. Quiere que su ego masculino este bajo el control de una Mujer y quiere que su voluntad pertenezca a una Mujer.

Para algunos hombres puede ser algo sencillo y que les aflora con naturalidad, pero para otros es un proceso que necesita de exploración y entrenamiento. Las prácticas de Dominación Femenina son simplemente herramientas que nos ayudan en ese proceso para hacerlo mutuamente satisfactorio. El sexo puede ser, y debería ser, divertido y una Mujer y un hombre deberían abrirse para explorarlo en común permitiendo que sus naturalezas se liberen en el contexto de una relación sana y amorosa.

Se por experiencia que la Mujer que es receptiva a explorar la naturaleza sumisa y los fetiches de su marido es una Mujer que lo ama y quiere ayudarlo en la dinámica de intercambio de poder que ambos quieren y necesitan. Es la Mujer que no permite hacerlo y rechaza explorar estas áreas la que es egoista.

La Dominación Femenina implica confianza y sólo a la Mujer que ama a su hombre es a quien se le puede confiar ese poder. Y es esta Mujer quien puede construir la autoestima del hombre de una forma correcta. No con una adulación que alimente el ego masculino, sino desarrollando en él un verdadero respeto y reverencia por lo que hay de Femenino y bello en este mundo.

Si más Mujeres abrazaran la Dominación Femenina, tanto dentro como fuera de sus dormitorios, más hombres encontrarían su autoestima aunque implique ser humilde a veces y, por tanto, el futuro de los hombres sería más brillante. El futuro del patriarcado es el de la desaparición pero el futuro de los hombres que se someten a la Autoridad Femenina con Amor es prometedor.