Dominación Femenina y Elise Sutton

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05 mayo 2006

El arnés consolador (Elise Sutton)

Uno de los mayores avances en el estilo de vida de la Dominación Femenina ha sido la invención del arnés consolador. Esta práctica ha hecho más por liberar a la Mujer que el látigo o cualquier otro instrumento usado en Dominación Femenina.

La razón no puede ser más sencilla: las implicaciones sociales y psicológicas. Ahora es la Mujer quien blande el antiguo símbolo de superioridad masculina, es la Mujer quien está en la posición de dar y el hombre en la de recibir.

El arnés consolador es el sexo de las mentes. ¿Por qué le gusta a las Mujeres entonces? Un falo de plástico ceñido a la cintura de la Mujer es un objeto inanimado. Al fin y al cabo, a menos que la Mujer tenga el tipo de arnés que también permita estimularla a ella al mismo tiempo, no obtiene placer físico alguno durante el juego con el arnés consolador.

Aún así, muchas Mujeres disfrutan por la estimulación y el placer mental que les proporciona. Se produce un increible intercambio de poder durante el juego con el arnés consolador y esta estimulación mental normalmente excede en sus efectos a la que puede proporcionar el placer físico.

Las Mujeres encuentran está práctica liberadora por el efecto social que implica. El arnés consolador despoja al hombre de su masculinidad y su comportamiento machista, y normalmente provoca que el hombre rinda su fuerza física y su voluntad a la agresora Femenina. La Mujer puede sentir cómo el hombre deja de tener resistencia y cómo se derrite hasta entrar en la zona de sumisión. Esto lo convierte para la Mujer en una actividad tan poderosa como placentera.

Al mismo tiempo, los efectos de esta práctica suelen durar más allá del momento de su realización. Para el hombre que ha sido sometido con el arnés consolador es difícil volver a comportarse de forma machista frente a la Mujer Dominante, pues se vuelve dócil y sumiso también fuera del dormitorio.

El arnés consolador es una práctica de intercambio de poder y no tiene nada que ver ni con la homosexualidad ni con que las Mujeres quieran ser hombres. Bien al contrario, esta práctica otorga a las Mujeres el poder al liberar otro aspecto que hasta ese momento se había mantenido latente.

La penetración de un hombre por parte de otro es un acto exclusivamente sexual, pues se trata sobre todo de la estimulación sexual del hombre que está en posición de dar. En cambio, la penetración con arnés consolador de la Mujer es sexo psicológico pues es la estimulación mental lo que provoca a ambos una dinámica de intercambio de poder.

El sumiso experimenta una combinación de estimulación sexual, incomodidad y humillación. El efecto mental se produce como consecuencia de saber que aquello que él tenía en tan alta estima ya no es un instrumento para conquistar a las Mujeres sino que ahora las tornas han cambiado y la Mujer no sólo lo ha despojado del símbolo de su masculinidad sino que además lo usa en contra de él.

El arnés consolador permite a la Mujer decirle al hombre que no está impresionada con lo que él tenga, que puede comprarse uno, que sea más grande y funcione siempre, para darse placer y que hasta puede utilizar ese símbolo para esclavizar al género masculino. El arnés consolador no tiene tanto que ver con el sexo como, en realidad, con la dominación mental y el intercambio de poder. Lo que una vez fue el símbolo masculino para conquistar a la Mujer ahora es usado por ésta para demostrar al hombre la superioridad que ella tiene.

El juego con el arnés consolador puede significar, inicialmente, que algunos hombres se tengan que enfrentar a dilemas mentales e inseguridades de tipo sexual al no poder apartar de su psicología lo que implica para ellos el símbolo de la masculinidad, pudiendo llegar a pensar si el proceso obedece a una homosexualidad latente.

Mi consejo es que cambien el punto de vista desde el que ven esta práctica de Dominación Femenina porque el hecho es que no están siendo dominados por un hombre sino por una Mujer y que se están sometiendo a algo humillante para ellos no por su placer sino por lo que la práctica en sí representa para la Mujer.

Al someterse al juego del arnés consolador el hombre está rindiendo su voluntad a la Mujer y le está haciendo saber que acepta y se doblega a la dominación y supremacía que ella ostenta en la relación. El hombre se debe relajar, someterse y permitir que esta práctica lo lleve a la zona de sumisión, en la que encontrará un nivel de satisfacción muy superior a lo estrictamente sexual.

El juego debe empezar siempre por la penetración con los dedos, usando un guante de látex y mucho lubricante. Si no tiene experiencia anterior, es preciso empezar por consoladores de poco grosor y, paulatinamente, ir avanzando. Es preciso recordarle también que relaje sus músculos y lo ayudaremos a sentirse mejor hablandole con susurros. Repito: usa siempre mucho lubricante.

A la pregunta de cuánto tiempo debe durar la sodomización dejaré que cada Mujer responda según sus preferencias porque probablemente se cansará antes que el hombre al ser ella quien está haciendo todo el trabajo. Algunos hombres pueden llegar al orgasmo de esta forma pues el arnés consolador excita su próstata. También es lo más probable que desaparezca su erección pero la Mujer no debe identificar esto como falta de placer pues seguirá sintiendo estimulación y es producto de las sensaciones contrapuestas de incomodidad y placer que experimenta al mismo tiempo. Son los efectos mentales los que son más poderosos que los físicos y es en el aspecto mental donde esta práctica es más humillante y de sumisión para el hombre.

La postura dependerá fundamentalmente de si la Mujer desea ver la cara del sumiso mientras es sodomizado. Si desea verla, lo sodomizará con él tumbado sobre su espalda y con las rodillas semi flexionadas sobre su cabeza. Si no lo desea, lo sodomizará por detrás y con las piernas abiertas.

Una vez que la Mujer adquiera experiencia y se sienta cómoda, disfrutará de una tremenda sensación de poder; lo que la llevará a querer incrementar el ritmo y la fueza que imprime a su mano o a sus caderas, dependiendo de si realiza la sodomización con un consolador o con un arnés consolador respectivamente.

Algunos arneses consoladores son dobles, de tal forma que la Mujer disfruta a su vez de la penetración mientras sodomiza al sumiso; de esta forma, también puede gozar a un nivel físico al mismo tiempo que sigue estimulada a nivel mental. Hay también arneses con vibrador que pueden estimular el clítoris.

Al igual que con cualquier otra práctica de Dominación Femenina: Procederemos despacio, pues la experiencia vendrá con la práctica. Después de cada sesión, lo importante es comunicarnos y saber qué es lo que le ha gustado y lo que no y, por supuesto, respetaremos siempre el uso de palabras de seguridad durante el juego con el arnés consolador.