Dominación Femenina y Elise Sutton

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06 mayo 2006

La Dominante cariñosa y la Dominante cruel (Elise Sutton)

Querida Elise Sutton:

Los hombres sumisos parecen sentirse atraidos por una Mujer que se muestra cruel y hasta incluso algo abusiva. ¿Cuándo debería una Mujer ser cruel y cuándo debería mostrarse como una Dominante Cariñosa? ¿Podría explicarme las diferencias entre ambas?


Respuesta de Elise Sutton:

La mejor forma de responder a tu pregunta es ver la relación de Dominación Femenina desde dos puntos de vista: la imagen de conjunto y los diferentes fotogramas que unidos forman esa imagen de conjunto.

La necesidad masculina de una Autoridad Femenina con Amor es la motivación general y, por tanto, la que podemos identificar con esa imagen de conjunto. Cómo esta necesidad con raices tan profundas en los hombres se exprese y sea realizada necesita la totalidad de los aspectos del carácter y la naturaleza Femeninas.

A primera vista, el hombre sumiso se siente atraido por las manifestaciones externas de la Mujer Dominante. La Mujer que actua de forma mandona, agresiva, obstinada y sin admitir tonterías está enviando la señal de que en realidad es Dominante y esta expresión atrae y excita al hombre sumiso, especialmente en el plano sexual.

De la misma forma, para algunos hombres sumisos, la imagen de la Mujer que es cruel y abusiva con ellos los atrae porque la ven como representación de la Dominación y la Autoridad. Les excita sexualmente porque esta manifestación externa de Dominación les señala que el interior de esa Mujer está lleno de Dominación y Poder.

Este hecho no significa que los hombres dejen de ansiar y necesitar el amor, pero ésta es la otra cara de la moneda. Los hombres necesitan el amor para su salud emocional y su estabilidad social pero estos rasgos rara vez tienen alguna implicación sexual y no debemos olvidar que es lo sexual lo que está en primera plana de la mente masculina.

Esta dinámica no es diferente al mecanismo de atracción sexual básico que los hombres tienen hacia las Mujeres. Una Mujer que vista un conjunto sexy y que deje ver algo de su cuerpo atraerá y excitará a la mayoría de los hombres. Los hombres no verán más allá del aspecto sexual de la Mujer y, en el momento de excitación sexual, lo que menos les importa es si la Mujer es dulce y cariñosa. Todo lo que saben es que están bajo su poder y son atraidos hacia ella por el poder sexual que irradia.

Con el hombre sumiso, una Mujer que pone de manifiesto su personalidad dominante tiene el mismo efecto que la Mujer que expresa su sexualidad. El hombre sumiso es atraido por ambas fuerzas: la sexual y la dominante.

Si tuvieras una habitación llena de hombres, cada uno en un nivel diferente en el desarrollo de su naturaleza sumisa, y una Mujer Dominante entrara en la habitación y se relacionara con ellos, cada hombre la percibiría de forma diferente en función de la fuerza de los deseos sumisos de cada uno.

Si una Mujer entrara en esta habitación vestida con un traje de chaqueta de estilo conservador, todos los hombres repararían en ella, por el simple hecho de ser Mujer, pero cómo responderían dependería de la imagen externa que ella les diera y de la naturaleza interior de cada uno de ellos.

Si esta Mujer tuviera que pedirles algo, digamos algo que no quisieran hacer, y lo hiciera con docilidad y mansedumbre, algunos hombres la ignorarían y otros tomarían en consideración lo que necesitara pero mostrándose reluctantes.

Ahora bien, si esta misma Mujer entrara en la habitación irradiando sexualidad con una forma de vestir que resaltara sus atributos Femeninos, todos los hombres perderían la cabeza por ayudarla. El instinto sexual domina al razonamiento lógico en la mente masculina y los hombres responderían a esta Mujer sin poder resistirse a su energía sexual.

Ahora llevemos el supuesto un paso más allá. Si esta misma Mujer entrara en la habitación con su traje de chaqueta conservador pero, en vez de pedir lo que necesitara con docilidad y mansedumbre, lo hiciera ordenándolo en un tono agresivo, los hombres sumisos que hubiera en la habitación se sentirían excitados y tendrían hacia ella la misma respuesta sexual que, en el anterior caso, habían tenido todos.

Los hombres que tuvieran unos deseos de sumisión débiles se hubieran sentido ofendidos por su forma de actuar, pero los que tuvieran unos deseos de sumisión fuertes se hubieran sentido sexualmente excitados y, por tanto, hubieran respondido de forma positiva a su forma de actuar.

Externamente el hombre sumiso quiere ser dominado por una Mujer Cruel. Internamente quiere a ambas, tanto a la Dominante Cariñosa como a la Dominante Cruel. Es sólo que su instinto sexual y sus deseos de sumisión lo vencen y por eso se siente atraido de forma externa por la Dominante Cruel en un principio.

Sin embargo, la Mujer es multi dimensional y su naturaleza tiene muchos rasgos. De la misma forma que el matrimonio es más que sexo, la relación de Dominación Femenina también es más que ese rasgo de Dominante Cruel. Una relación sana debe construirse sobre la amistad y la compatibilidad. El sumiso debe conocer y apreciar todos los rasgos de la Mujer.

El hombre que sólo ve la Dominante Cruel no está equilibrado y no entiende de verdad la naturaleza Femenina. El hombre sumiso necesita adorar a la Mujer en toda su gloria, necesita disfrutar de todas las caracteristicas y valorar todas las virtudes de la Mujer porque sólo entonces podrá llegar a ser un siervo con valía para la Mujer. El hombre sumiso debe conocer a la Mujer para servirla.

El hombre sumiso necesita a la Dominante Cruel para disciplinarlo y mantenerlo a raya, pero también necesita a la Dominante Cariñosa para sentirse amado. Es la totalidad de la naturaleza Femenina lo que hace sentirse realizado al hombre sumiso. La Autoridad Femenina con Amor necesita de ambas Dominantes.

La Mujer inteligente usará su sexualidad y las manifestaciones externas de la Dominación para atraer y capturar al hombre sumiso a través de su instinto sexual y su naturaleza sumisa pero, para que una relación dure y tenga sentido, tiene que existir también una compatibilidad social e intelectual.

Sobre cuándo deberías ser dulce y cuándo deberías ser dura es algo que depende de cada relación pues todas son diferentes. Depende de cómo deseas expresarte con tu sumiso y de qué forma él responde mejor. Todo se reduce a que te conozcas mejor y lo conozcas mejor a él.

¿Disfrutas expresando tu Dominación siendo una Dominante Cruel? ¿Responde mejor tu sumiso a una Dominación cruel o cariñosa? Lo más probable es que la Mujer exprese ambas pues es su naturaleza y además es bueno porque el hombre las necesita a las dos. Si la motivación correcta está presente, todo es Autoridad Femenina con Amor y Disciplina Cariñosa.

La Dominante Cruel puede ser la Mujer expresando su naturaleza Dominante de forma más intensa y agresiva pero el hombre sumiso lo necesita y se siente atraido. Por tanto, ser una Dominante Cruel, independientemente del grado de severidad, puede desde luego ser un acto de amor pues la Mujer le da al hombre lo que necesita para sentirse realizado en su sumisión.